¿Quién vigila a quién? El salto de los datos de #MedellínMeCuida al gigante Palantir Inc

¿Quién vigila a quién? El salto de los datos de #MedellínMeCuida al gigante Palantir Inc
Medellín Portada: OCX

Hay una línea invisible, que conecta a un ciudadano llenando un formulario desde Medellín para poder salir de su casa durante la pandemia, con las balas del arma de un agente migratorio (ICE) que acabaron con la vida de un colombiano en Maine en 2026 , unos colombianos deportados sin vacunas a Congo o el suicidio del joven colombiano Brayan Rayo Garzón (de 26 años) en un centro de detención del ICE en Misuri, USA. Esa línea no es una metáfora: es una arquitectura de datos.

En Periodismosint rastreamos que ocurrió con los datos entregados a Palantir INC de parte el gobierno colombiano. Encontramos que en 2020 y 2021 la entrega de datos biomédicos provenientes de Antioquia, Magdalena, Risaralda, Boyacá, Caldas y Atlántico al Instituto Nacional de Salud y Coronapp fueron entregados a Palantir INC. El caso Medellín es el más vulnerable.
Lee aquí parte 1.

La trampa de #MedellínMeCuida: extracción masiva de datos

En abril de 2020, bajo la narrativa del cuidado ciudadano, Daniel Quintero al mando de la Alcaldía de Medellín desplegó una aspiradora de información sin precedentes. El formulario Medellín Me Cuida exigía datos que la ley colombiana clasifica como estrictamente sensibles. A cambio de poder salir a la calle, la ciudadanía entregaba:

  • Identidad completa, celular y dirección exacta.
  • Número de contrato de servicios con EPM.
  • Historial clínico (hipertensión, diabetes, obesidad y síntomas respiratorios).
  • Perfiles familiares completos, ingresados sin el consentimiento directo de los terceros.

El 24 de mayo de 2020, el entonces alcalde de Medellín, Daniel Quintero, anunció en su cuenta de X que había logrado integrar CoronApp y #MedellínMeCuida para —en sus palabras— potenciar la capacidad de cercos epidemiológicos. La condición para el piloto de compra en tres centros comerciales fue desproporcional: estar inscrito en Medellín Me Cuida, instalar CoronApp y activar Bluetooth para poder ingresar.

En su momento se leyó como una molestia menor, un requisito burocrático para volver al comercio en plena pandemia. El Colombiano recogió las tutelas y las voces expertas que advertían sobre la exposición de datos personales y la vulnerabilidad del rastreo por Bluetooth. Pero visto en retrospectiva, la integración pudo haber cumplido una función menos evidente y más valiosa para quien terminó recibiendo los datos: la de un mecanismo de verificación cruzada.

El hallazgo técnico de la Fundación Karisma demostró la gravedad de la amenaza: el formulario se conectaba sin seguridad a los servidores de EPM. Un simple número de contrato permitía cruzar el estado de salud de una persona con sus coordenadas GPS y su estrato socioeconómico. Esta no era una simple encuesta; era el perfilamiento biomédico del Valle de Aburrá. La "letra pequeña" legal autorizaba transferir estos datos a terceros y entidades nacionales sin volver a consultar al ciudadano, quebrando por completo la soberanía sobre sus datos.


"La información personal y/o de identificación de cualquier persona se podría compartir sin autorización, en los casos contemplados en el Artículo 10 de la Ley 1581 de 2012."

Política de privacidad de #MedellínMeCuida

Marco temporal de las tecnologías digitales desplegadas

DepartamentoTipo de herramientaFecha de lanzamiento
AtlánticoFormulario web22 de junio, 2020
BoyacáFormulario web6 de junio, 2020
CaldasFormulario web12 de mayo, 2020
MagdalenaFormulario web10 de junio, 2020
RisaraldaFormulario web12 de junio, 2020

Penetración de las herramientas tecnológicas que fueron desplegadas

Criterios-DepartamentoTotal habitantes (Censo Dane de 2018)Número de personas registradas en la herramienta (A diciembre de 2020)Porcentaje de población impactadaUso obligatorio
Atlántico2′342,3651,5470,06%
Boyacá1′135,69819,0491,6%No
Caldas923,4721,1230,12%
Magdalena1′263,7881200,009%
Risaralda839,5973510,041%No

Elaboración propia

Datos personales recolectados en cada herramienta tecnológica

Departamento / Datos objeto de tratamientoAtlántico
Formulario web
Boyacá
Aplicación móvil
Caldas
Formulario web
Magdalena
Formulario web
Risaralda
Formulario web
Nombres y apellidos
Cédula de ciudadanía
EdadNoNo
GéneroNoNoNoNo
DomicilioNoNoNo
Ciudad de origen/destinoNo
Ubicación geográficaNoNoNoNo
Datos de saludNoSí*NoNoNo
Número de teléfono móvilNoNoNoNo
Datos personales de acompañantes o familiaresNoNo

Fundación Karisma -ISUR

Palantir en Colombia: el negocio del extractivismo de datos

El extractivismo de datos no fue exclusivo de Antioquia; se replicó en Boyacá, Atlántico y Magdalena. Toda esta data territorial escalaba al nivel nacional fue entregada al Instituto Nacional de Salud que sorportaba el modelo monitoreo de Palantir. Aquí donde la soberanía de la información desaparece.

¿Quién aparece como responsable?

Comparativa de la documentación de tres apps anunciadas como soluciones tecnológicas frente al COVID-19.

Característica CoronApp-Colombia Medellín Me Cuida CaliValle Corona
¿Quién aparece como responsable? (en los documentos que acompañan a la aplicación) La Presidencia de la República y el Instituto Nacional de Salud (INS). Su implementación está en gran parte a cargo de la Agencia Nacional Digital y se comunica con dominio de la agencia (“and.gov.co”). El Municipio de Medellín. Es evidente que la estrategia vincula fuertemente a las Empresas Públicas de Medellín. Alcaldía de Cali, aunque también hay menciones a la Gobernación del Valle del Cauca.

Fuente: análisis técnico de Fundación Karisma (última revisión mediados de abril de 2020).

Como documentó la primera entrega de esta investigación, el Gobierno colombiano entregó la administración del Visor COVID-19 a Palantir Technologies, trasladando la vida de los colombianos a servidores de Amazon (AWS) en Irlanda.

En septiembre de 2023, la Alcaldía de Medellín anunció con orgullo el borrado de casi 3,7 millones de registros. Sin embargo, borrar la copia local no destruye la transferencia que ya ocurrió hacia las redes administradas por corporaciones. Las copias viajaron, y las autoridades colombianas nunca auditaron su destino final.

De la emergencia sanitaria a la letalidad de ICE

Las bases de datos biomédicos no son entes inertes; son la materia prima de la persecución. Palantir, la misma empresa que administró el Visor COVID colombiano, es hoy el cerebro tecnológico del aparato de deportación en Estados Unidos. En 2025 y 2026, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) le adjudicó contratos millonarios sin competencia para construir plataformas de vigilancia extrema como ImmigrationOS y ELITE.

ELITE muestra la coincidencia con claridad. La herramienta cruza direcciones de ciudadanos y residentes con fuentes oficiales, despliega el perfil individual de un objetivo —nombre, fecha de nacimiento— y le asigna un "puntaje de confianza" sobre la exactitud del dato.
Ahí está la similitud con VISOR COVID: un sistema de perfilamiento no vale por cuántos registros acumula, sino por cuánto puede confiar en cada uno. Y la integración CoronApp–MedellínMeCuida producía justo eso: identidad autodeclarada anclada a una traza de movimiento verificable. El Visor validaba contagios con la misma operación con que ELITE hoy valida direcciones para un operativo. Cambia el propósito; no cambia la mecánica.

Las consecuencias de estas maquinarias de vigilancia se miden en vidas. Entre enero y julio de 2026, 19 personas han muerto bajo custodia o en operativos de ICE. El caso de Joan Sebastián Durán Guerrero, un colombiano de 26 años asesinado durante un operativo en Maine, encarna la violencia brutal de este sistema.

Formulario de ELITE. Fuente: 404media
Visor Covid 19 de Palantir. Fuente: YouTube

El sistema de vigilancia entrenado con datos de la pandemia

Aunque no podemos asegurar que sea el mismo sistema que guió el arma en Maine, la arquitectura del abuso es idénticamente perversa. El modelo de recolección masiva y vigilancia que el Estado colombiano normalizó en 2020 terminó siendo el campo de entrenamiento para los algoritmos que hoy amenazan libertades y perfilan a migrantes.

ESCRITO POR

Néstor Espinosa Robledo

Historiador y periodista de investigación

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